Tipos de adaptaciones

La selección natural no es el único proceso que causa evolución, ya que existen otros como la deriva génica y el flujo génico. Sin embargo, de acuerdo con muchos biólogos evolutivos la selección natural es el único proceso que causa adaptación, ¿por qué?


La teoría de la evolución por selección natural, plantea que en la naturaleza, los individuos más aptos en cuanto a su sobrevivencia y reproducción, transmitirán las características favorables a sus hijos, lo que contribuirá al aumento de la frecuencia de rasgos “beneficiosos”, entendiéndose el beneficio en términos de adecuación biológica para el propio organismo. Estos rasgos fenotípicos corresponden a adaptaciones, pero ¿todos estos rasgos son igualmente adaptativos?

En el conjunto de caracteres, estructuras y órganos que componen a un individuo, pueden distinguirse algunos rasgos neutros y otros adaptativos en distinto grado. Entre estos últimos, encontramos aquellos que son altamente adaptativos y, por lo tanto, se mantienen en la especie de generación en generación.

Dependiendo de la isla, evolucionaron de una forma o de otra

 

Incluso, en algunos casos, estas adaptaciones resultan tan exitosas que, en ambientes similares, especies no emparentadas pueden alcanzar soluciones semejantes. Pero ¿estos rasgos adaptativos tienen que ver solo con las estructuras biológicas de los organismos o también con el funcionamiento de estas? ¿Qué tipos de adaptaciones existen?

A continuación se describirán solo algunas de las adaptaciones más estudiadas en diversas especies animales y vegetales, las cuales serán agrupadas de acuerdo con el tipo o nivel de fenotipo correspondiente al rasgo considerado.

Por ejemplo, adaptaciones morfológicas (relacionadas con estructuras biológicas del organismo), fisiológicas (asociadas con el funcionamiento de las estructuras biológicas en el organismo) y conductuales (referidas al comportamiento del organismo).

Sin embargo, es necesario considerar que no todas las adaptaciones cumplen su función de manera aislada en el organismo, sino que están relacionadas de forma directa o indirecta. Por ejemplo, la ejecución de una determinada conducta, necesaria para la supervivencia de un organismo, requiere que ciertos procesos fisiológicos se lleven a cabo y que algunos órganos cumplan su función de manera normal.

Principales tipos de adaptaciones al medio

Adaptaciones fisiológicas

Estas adaptaciones permiten mejorar el funcionamiento Interno del organismo, particularmente, en ambientes difíciles. Por ejemplo, la rata canguro puede hacer uso del agua derivada de la degradación de los alimentos, para subsistir en ambientes desérticos sin necesidad de beber agua. En las plantas, este tipo de adaptaciones es más común, pues, debido a su inmovilidad, son incapaces de “escapar de las condiciones estresoras” de su ambiente.

Las especies deciduas, por ejemplo, cambian su metabolismo, lo que les permite evadir los efectos de las estaciones de menos luz solar, a través de la pérdida de sus hojas, pues la mantención de estructuras siempre tiene un costo asociado. Otra adaptación interesante, que permite a algunas plantas enfrentar ambientes desérticos, es la de algunas especies, como las cactáceas, que abren sus estomas para capturar o fijar el C02 necesario para la fotosíntesis, solo durante la noche, manteniéndolos cerrados durante el día, con lo que hacen más eficiente el uso del agua.

Adaptaciones del comportamiento

Hay algunos tipos de insectos, como las abejas, hormigas o avispas que formas organizaciones donde cada individuo tiene su tarea. Esto se considera una adaptación de conducta o adaptación etológica.

Este tipo de adaptaciones son más frecuentes entre los animales. Por ejemplo, organismos de algunas especies que habitan en regiones desérticas pasan la mayor parte del día ocultos en sus madrigueras o refugios y buscan alimento solo durante la noche, con lo que reducen la pérdida de agua corporal. Semejante conducta se presenta en otras especies, pero con diferente función.

Algunos roedores, por ejemplo, buscan alimento en la noche o en el crepúsculo, cuando el riesgo de ser depredados es menor; las lagartijas regulan la temperatura de su cuerpo moviéndose entre su refugio y los lugares de exposición directa al sol.

Adaptaciones morfo-funcionales

En los animales, la diversidad de estas adaptaciones es grande y pueden relacionarse con los mecanismos que permiten tolerar las condiciones del medio, las formas de obtener alimento, los modos de locomoción o con la
reproducción.

En los animales, por ejemplo, en las focas y lobos de mar, la gruesa capa de grasa subcutánea que poseen es una adaptación que los protege de las frías aguas polares. En los insectos, las piezas que componen el aparato
bucal son básicamente las mismas, sin embargo, se han modificado dando origen a una variedad de “formas” bucales, relacionadas con el tipo de alimentación de los diferentes grupos de insectos.

En algunos casos, el aparato bucal es utilizado específicamente en algunas formas de obtener el alimento, por ejemplo en picar y succionar, como el de los mosquitos y los pulgones; en lamer, como en el caso de las abejas; o en morder, como en las chinitas. Adaptaciones semejantes se presentan en las piezas dentales de los mamíferos, cuya forma y resistencia dependen, en general, de la dieta de la especie. ¿Cuáles serían las principales dife- rencias entre la dentadura de un mamífero carnívoro y otro herbívoro?

En los vegetales, el tamaño reducido de las hojas de algunas especies de plantas, con estomas restringidos en número y disposición, es una adaptación estrechamente relacionada con minimizar la pérdida de agua en ambientes desérticos, como el caso del tamarugo.

Las plantas con grandes hojas, como algunas especies de helechos y las nalcas, están asociadas a ambientes con poca luz, como se da en el piso de los bosques o pequeños claros, donde tener hojas de gran tamaño ayuda a capturar los escasos rayos de luz que se filtran a través del follaje arbustivo. Sin embargo, las adaptaciones morfológicas más significativas se pueden observar en las flores.

La gran diversidad floral está estrechamente ligada a los mecanismos de reproducción de cada especie, algunas de las cuales se encuentran relacionadas con diferentes polinizadores, como aves o insectos.

Adaptaciones morfológicas de color y forma

Entre las adaptaciones morfológicas, los parecidos en color y/o forma entre especies diferentes, o entre los organismos y su entorno, son quizás las adaptaciones más interesantes, y corresponden a parecidos que proveen
algún tipo de ventaja a los individuos. Entre los parecidos ventajosos, encontramos:

Camuflaje

Involucra las semejanzas o imitaciones de algún rasgo del ambiente u objetos que rodean a los individuos, y puede incluir la forma, el color y los patrones del ambiente. Ejemplos de este tipo de adaptación existen en insectos como la mantis, en peces como el lenguado, en reptiles como las lagartijas y en mamíferos como los osos polares.

Mimetismo

Se refiere al parecido entre organismos de especies diferentes, los cuales habitan en la misma área. Este tipo de mimetismo está estrechamente asociado con las “coloraciones de advertencia” que poseen algunas especies venenosas, de mal sabor u olor, para sus depredadores.

En estas especies la coloración ha evolucionado a patrones “llamativos”, como amarillo y negro; amarillo, blanco y negro, rojo o anaranjado etc. Esta coloración denominada apocemática es notoria para muchas especies de depredadores que aprenden a reconocer a los portadores de la señal.

Tipos de mimetismo

Un tipo es el mimetismo bateslano, en el que una especie (“imitadora”), que no es venenosa ni “desagradable”, posee los mismos patrones de coloración que una especie (“modelo”) venenosa o de mal sabor, que vive en la misma comunidad. Por ejemplo, existen especies de moscas inofensivas que tienen aspecto de avispas o abejas; culebras con apariencia de serpientes venenosas; y mariposas no dañinas semejantes a otras nocivas.

En pocos casos, dos especies diferentes, ambas venenosas o desagradables al sabor, han evolucionado de manera convergente hacia los mismos patrones de coloración de advertencia. Esto corresponde al mimetismo mulleriano, y un ejemplo característico son los patrones semejantes que existen entre distintas especies de avispas y abejas.

El automimetismo corresponde a animales con patrones que semejan una cabeza, con sus respectivos ojos, en el extremo posterior del cuerpo. El mimetismo también permite que depredadores se asemejen a sus víctimas u otro tipo de organismo inofensivo. En otros casos, el mimetismo tiene efectos en la reproducción, como en el caso de algunas especies de orquídeas cuyas flores tienen un gran parecido con la hembra de un insecto polinizador.

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